sábado

SI QUIERES SER FELIZ

Si quieres ser feliz un día, emborráchate...

Si quieres ser feliz una semana, vete de vacaciones...

Si quieres ser feliz un mes, cómprate un coche nuevo...

Si quieres ser feliz un año, cásate...

Si quieres ser feliz toda la vida: ¡métete a jardinero! 

 



martes

HACE SETENTA AÑOS

Hace setenta años, hice mi primer desnudo (casi) integral. Luego han venido otros, la mayor parte de ellos en audición privada; pero ninguno como ese primero en la vida que hoy, al llegar mi setenta aniversario, quisiera compartir.

Por suerte para ellos, no se me ha ocurrido hacer lo mismo con mis hijos...


 ¡Y mucho menos con los nietos!!


jueves

ALGO FALTA EN EL JARDÍN

 Con la llegada de la primavera paso mucho más tiempo en el jardín atendiendo las plantas, compartiendo con los amigos cercanos, observando las aves que lo visitan, cuidando los peces del estanque, o simplemente meditando.

Durante más de una década ha puesto música a mi jardín el inefable trinar de varios canarios, ubicados en un lugar cercano que al principio no podía precisar. Constituía para mí un desafío encontrar el sitio donde estaban sus jaulas y no paré hasta hallarlo: un pequeño balcón situado detrás de la chimenea de la barbacoa del patio. Así descubrí -porque yo lo veía a él, pero él no podía verme a mí- al dueño de los canarios, un hombre mayor que casi todas las tardes se sentaba en el balcón con un libro en las manos. 

Durante muchos años encontré en el balcón vecino, siempre puntual, al hombre que leía al atardecer acunado por el canto de sus aves. Y en mi interior, sin saber siquiera su nombre, le agradecía la música que alegraba mi patio.

Con la nueva primavera he vuelto al jardín, donde luego de un invierno benigno pocas cosas han cambiado. Pero este abril no se escuchan canarios allí: el balcón del hombre que leía absorto está vacío de jaulas.

“Ese señor murió hace poco. Llevaba años luchando contra un cáncer terminal” -me dijo la vecina a la que le pregunté.  

 


sábado

STARDUST, POLVO DE ESTRELLAS

  

 

   - Buenos días

- Buenos días, ¡cuánto tiempo sin saber de ti!

-  ¿Cómo estás?

- ¿Yo?, “estable dentro de la gravedad”. Hoy por la mañana escuchando radio clásica, que es lo que más feliz me hace ahora.

-  Pues yo estoy aprovechando estos días de lluvia para leer, con una copa de vino al alcance de la mano. En este momento estoy de nuevo con Cien años de soledad.

-  Hace poco soñé contigo. Volabas sobre ciudades, desiertos, selvas, ríos… Y, como antes, me contabas todo lo que veías.

-   A lo mejor no era yo.

-   Siiii, eras tú.

-  Pues, yo anoche soñé contigo, pero ese sueño no te lo puedo contar por teléfono. Solo decirte que era un buen sueño.

-  Bueno, si era bueno…

-  Sí lo era.

-  Me alegro, hay sueños en los que uno se siente feliz al despertar.

-   Así es.

Recuerdo ahora la primera vez que fui consciente de un sueño en color.

-  Nunca me habías hablado de eso, ¿cómo fue?

-  Había una montaña, árboles repletos de hermosas manzanas rojas y verdes, y el paisaje tan verde y lleno de luz…

-  ¿Y tú estabas en tu sueño?

- … Lo conté con tanta emoción en la librería al llegar... Si, yo estaba allí, maravillada del paisaje.

-  Los sueños son un misterio, uno más.

-  Encima de la montaña, a lo lejos, había alguien mirándome. Pero no pude distinguir su rostro con la emoción del color.

-  Dicen que Dios le habla a los humanos a través de sus sueños.

- Yo sueño bastante, pero este que te acabo de comentar me marcó: fue el primero en color... Y hace un tiempo soñé con mi madre, que tenía puesto un jersey que le regalé hace muchos años… “Hija no llores más”, me decía abrazándome.

-  Cuando soñamos estamos despiertos, aunque estemos dormidos.

-  El día que fuimos a deshacer el armario con la ropa de mi madre, lo primero que encontré fue el jersey del sueño... Me quedé con él y me lo pongo para estar en casa.

-  Mientras uno los recuerde, aquellos que amamos estarán presentes.

-  El tiempo no pasa entre tú y yo, lo sabes.

- El tiempo no pasa, somos nosotros quienes pasamos. Quería decirte que...

-  Bueno, salgo con Luna, la perrita de la casa. Paró de llover y ella me está mirando con cara de ¿salimos o qué?

-  Adiós, Wendy.

-  Adiós Peter Pan.